EL CUY Y LA MUERTE
(Cuento)
Aquel
día se torno nublado, poco después de que el Sol fuera tapado por una nube gris
que en el cielo se mostraba imponente, amenazaba con llover, el viento se hizo
mas fuerte y el sonido de los árboles al rozar el viento indicaba que una gran
tormenta se avecinaba, no seria raro si eso sucediera en la época lluviosa
donde los campos se ponen verde y el sonido de los pájaros y los colores de las
mariposas alegra el paisaje donde vivíamos; pero era una época donde es poco
frecuente las lluvias, los mas ancianos recordaron que hace muchos años, cuando
ellos eran niños, había pasado lo mismo. Para contrarrestar los efectos de
aquel terrible Mal recordaban lo que habían hecho en esos tiempos. Reunieronse
todos en el pueblo y les fue transmitido la forma como había que enfrentarse al
terrible Mal. Para ello tenían que tener un cuy negro y soltarlo en el pasadizo
de la casa en que vivían y adiestrarlo de acuerdo a lo enseñado por los
ancianos.
Esa
noche, a lo lejos, aullaban los zorros, a la luz de la Luna, cuando el Mal se
presento en el pueblo, en la primera casa al ingresar por la puerta se encontró
con un cuy negro, quien se levanto en dos patitas y le pregunto:
¿A
quien buscas?
Busco
a tus dueños – le respondió el Mal con una voz de ultratumba.
¿Es
posible que no te perturbe el hecho que me encuentre de duelo? – replico el
cuy.
¿Cómo?
– pregunto el Mal con fastidio
Todos
mis dueños han muerto – respondió el cuy.
El
Mal maldiciendo dio media vuelta, salio de la casa y se dirigió a la siguiente,
ingreso y se encontró con otro cuy negro, que se paro en dos patitas y le pregunto:
¿A
quien buscas?
Busco
a tus dueños – le respondió el Mal con voz de ultratumba.
¿Es
posible que no te perturbe el hecho que me encuentre de duelo? – replico el
cuy.
¿Cómo?
– pregunto el Mal con fastidio
Todos
mis dueños han muerto.
¡Mentira! - dice el Mal.
¿No
te importa mi abrigo negro de duelo que visto? En este pueblo todos los que vivían
están muertos. Si deseas morir bienvenido a esta casa, pasa y siéntate cómodo,
que no tardaras en iniciar tu paso al mas allá.
El
Mal retrocedió y replico:
¿Verdad?
No
te voy a mentir. Por tal razón llevamos luto todos mis hermanos. En este pueblo
todos los humanos están muertos. Con la muerte no se juega, o ¿No?
El
Mal, sintió un escalofrió por el hecho de pensar en morir, lo medito y se
retiro, maldiciendo por no haber encontrado victimas en ese pueblo, se alejo
del pueblo haciendo un ruido tan extraño que callo a todos los sonidos de la
noche, mientras la Luna se ocultaba detrás de negras nubes que indicaban que se
avecinaba una tormenta.
Desde
esa fecha los cuyes negros en ese pueblo eran apreciados, no por su carne sino
por su valentía de haberse enfrentado al Mal y salir victorioso.
Juvenal 16
de noviembre de 2008
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