miércoles, 23 de septiembre de 2020

EL RIO QUE PERDIO SU NOMBRE

 

EL RÍO QUE PERDIÓ SU NOMBRE

 

(Cuento)

 

Con la conquista española del imperio incaico, los habitantes wankas que tenían fresco el recuerdo de la invasión Incaica, percibieron a los españoles como sus salvadores, se aliaron a ellos y lograron la conquista del imperio Inca. En represalia, los incas que ofrecieron resistencia a la conquista sabedores de tal alianza destruyeron Hatún Xauxa, Tunanmarca, Wariwilca y todo lo que recordara la grandeza del señorío Wanka, también prohibieron que sea pronunciado la palabra Wanka y todo lo que evocara el recuerdo de esta, aquel que desobedeciera la orden incaica recibiría el mas cruel castigo: la muerte.

En esa época estaba fresco en la memoria colectiva lo realizado por los incas en Maquinhuayo, donde colgaron miles de manos cortadas de los aguerridos wankas que ofrecieron resistencia a la conquista incaica en su capital Tunanmarca al noroeste del valle del Wankamayo.

Cuando los españoles y evangelizadores preguntaban como se llama ese río que los acompañaba en su caminar de norte a sur por los Andes de Nueva Castilla, nadie contestaba, porque todos eran conscientes de lo que podía pasarle al que osara pronunciar lo prohibido, en esa época el río, era un río sin nombre, el río había perdido su nombre.

Con el tiempo los evangelizadores españoles avanzaron por la quebrada que forma el río, hasta la región de los Antis, y preguntaron a los nativos ashaninkas el nombre del río, quienes le dijeron que se llamaba Mantaro, y así empezó a llamarse el rio Wankamayo de los Xauxas hasta nuestros días.

Cuenta la leyenda que cuando las aguas del río sean descontaminadas y sus aguas cristalinas sea fuente de vida, el río dejara de llamarse Mantaro, y recobrara su nombre primigenio Wankamayo.


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